Innovar ya no es suficiente

Carmen Mena

2/9/20262 min read

Innovar ya no es suficiente

Durante años hemos repetido una idea casi como un mantra: hay que innovar.

Innovar para crecer, para diferenciarse, para competir. La innovación se convirtió en una palabra cómoda, aspiracional, casi incuestionable. Pero algo ha cambiado.

Hoy, innovar ya no basta.

Las empresas innovan… y aun así pierden legitimidad.
Los territorios apuestan por proyectos “innovadores”… y no siempre generan desarrollo real.
Las organizaciones comunican avances tecnológicos, pero la percepción social sigue marcada por la desconfianza.

Entonces, la pregunta ya no es solo si innovamos, sino cómo, para qué y con qué impacto real.

Aquí es donde empieza a cobrar sentido hablar de innovación sostenible.

No como una etiqueta más, ni como una versión “verde” de la innovación tradicional, sino como un enfoque que obliga a hacerse varias preguntas:
¿La innovación mejora realmente la competitividad o es solo la apariencia?
¿Genera valor económico a largo plazo o beneficios a corto plazo?
¿Contribuye al territorio en el que se desarrolla o lo utiliza como recurso?
¿Refuerza la reputación de las organizaciones o la expone a nuevos riesgos?

En este contexto, conceptos como sostenibilidad, transformación digital, reputación o competitividad aparecen constantemente en discursos empresariales, estrategias públicas y marcos regulatorios. Sin embargo, no siempre está claro cómo se relacionan entre sí, ni qué ocurre cuando se combinan en la práctica.

Especialmente en entornos rurales y productivos, donde la innovación suele presentarse como la solución a todos los problemas, pero rara vez se analiza su impacto de forma rigurosa y sistémica.

Este blog nace —y renace— con una intención muy concreta: pensar la innovación sostenible sin eslóganes. Explorar sus límites, sus contradicciones y también su potencial real como motor de competitividad, legitimidad y desarrollo.

No se trata de ofrecer recetas rápidas ni de adelantar conclusiones. Se trata de abrir preguntas que rara vez se abordan cuando se habla de innovación.

Porque quizá el verdadero reto no sea innovar más, sino innovar mejor.
Y, sobre todo, entender qué ocurre cuando la innovación se pone a prueba en términos de sostenibilidad, digitalización, reputación y valor a largo plazo.

Ahora la pregunta es...

¿Estamos innovando para transformar de verdad… o solo para seguir pareciendo innovadores?